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sábado, 22 de enero de 2011

Bienvenidos a la era de la colaboración-Crowdsourcing


"Algunas características de una Organización 2.0"
http://www.javiermegias.com/blog/2010/05/algunas-caracteristicas-de-una-organizacion-2-0/
http://www.santiagobonet.org/2011/01/42-bienvenidos-la-era-de-la.html
http://www.youtube.com/watch?v=jYgJPIifzRM
http://dotsub.com/view/9fa24197-f162-4559-bc04-73ca4805dd7d

"A lo largo de la historia de la humanidad, la multitud ha dependido de la proximidad, debíamos estar físicamente juntos para crear una multitud. Repentinamente con Internet, hemos sido capaces de crear una multitud virtual, y esto hizo posible que gente dispuesta se reuniera en torno a intereses comunes. Crowdsourcing, este es un fenómeno fundamentalmente nuevo en la historia humana, se crean comunidades producto de intereses o pasiones compartidas, un hobby, una especialidad o un arte. Estamos en presencia de crowdsourcing cuando una compañía escoge un trabajo que antes era realizado por un empleado, y lo asigna en una llamada abierta, a un grupo indefinido de personas, generalmente utilizando Internet... " (via @MaribelRincon)
http://www.youtube.com/watch?v=jYgJPIifzRM

martes, 18 de enero de 2011

Charles Leadbeater, experto en innovación; acuñó el concepto 'emprendedor" En un laboratorio, a veces lo más importante es la cafetería"

 
Orden sin órdenes

Competir y cooperar al mismo tiempo.

-Según Leadbeater, es lo que hacen en los mejores equipos, donde todos reman en la misma dirección pero cada uno intenta también remar más que nadie. Para conseguir innovar, eliminen todo aquello que impide el flujo cotidiano, natural y placentero de esfuerzo e ideas: las rigideces jerárquicas; los malentendidos -se combaten con comunicación instantánea- y los celos -se frenan, apunta, con transparencia retributiva-. Además, debe reinar el orden, pero sin órdenes, porque cuanto más inteligente es una organización, menos policías necesita. En esos espacios de libertad nace la innovación: un esfuerzo que no cansa, sino que da energía

.
Acabo de llegar de Qatar. Allí me he enterado de lo de la camiseta de su FC Barcelona.

¿Qué le parece?
Bueno, es un país donde declararte homosexual te lleva a la cárcel.

...
Y financia escuelas wahabíes, de las que tantos radicales y terroristas han salido...

¿Y...?
... Pero la Fundación Qatar es seria y muy, muy rica. Y la segunda esposa del jeque, que la lleva, creo que tiene buenas intenciones y además mucho, mucho, mucho... dinero.

A veces coinciden felizmente.
Espero que sepa seguir las huellas filantrópicas de los Rockefeller, Buffett o Gates.

¿Es un trato bueno para el Barça?
Yo diría que no es malo.

Usted es pionero en innovación, un concepto que ahora no es nada innovador.
No es innovador cuando se aplica mal. Muchas empresas se creen que por poner un ping-pong y una máquina de café, ya surgirán las ideas y los creativos... Y no es eso.

¿Y qué es?
La creatividad surge en el libre y placentero intercambio de ideas entre personas que se saben iguales –aun con funciones diversas– en ambientes que propician la complicidad.

Por ejemplo.
En un laboratorio, los microscopios a veces son tan importantes como la cafetería.

Pues en cafeterías y bares, España es una potencia mundial.
La cafetería en este caso sólo es un símbolo de la complicidad y el intercambio de ideas en horizontal: fluido y amigable. Como sucedía en la cafetería del mítico laboratorio de Biología Molecular de Cambridge.

¿Hay que ir a la cafetería a investigar?
Allí era imprescindible. Y no lo digo yo, lo repetía el premio Nobel de Medicina Sydney Brenner, que siempre recordaba cómo en la cafetería del laboratorio se discutía informalmente sobre las investigaciones y allí todos contribuían a ellas y así se motivaban.

¿Meterse en el despacho no ayuda?
Todo cuanto te aísle te aleja de la fuente de las ideas, que no es tu cerebro, sino las mentes de tu equipo: tu red creativa. Si tienes una tribu creativa inteligente, aprendéis juntos a ver cosas nuevas en lo obvio.

No sé si le sigo...
Lo obvio es la rutina; los cargos, lo previsible; lo que sabes que debes hacer como todo el mundo... Por eso muchas empresas son enemigas de la innovación, porque en ellas importa más cumplir con lo esperado que superar lo previsto. En esas empresas se te considera no por el valor que creas, sino por el cargo que ocupas. Esas organizaciones son incompatibles con la  innovación, y eso hoy significa desaparecer.

¿Cómo se hizo usted innovador?
Fui periodista y, por lo tanto, vivía de lo nuevo, la noticia, que es su esencia...

Al menos debería ser.
En el Financial Times me especialicé en el impacto de las nuevas tecnologías. Entonces, en los noventa, Japón era el sitio.

¿Ya no lo es?
Japón –y Corea– siguen siendo eficaces en mejoras tecnológicas incrementales...

¿Qué quiere decir eso?
Que allí cogen un invento americano, sueco o alemán y lo convierten en eficaz cadena de montaje, que perfeccionan cada día con las ideas de todos los trabajadores.

¿Y eso no sirve para inventar?
Sus jerarquías les impiden inventar cosas desde cero. La rigidez jerárquica acarrea la rigidez cognitiva y la paralización de la inventiva. Por eso, un día volviendo de California a Japón, entendí que Silicon Valley seguiría siendo el sitio de los grandes inventos, y Corea y Japón, el de las grandes fábricas que los convertían en productos.

Pero... ¿por qué en California sí?
Porque en California importa más la idea que la estructura; el valor que eres capaz de crear que tu cargo; aunque no olvide que cierto orden es necesario para la gestión productiva. Así que toda empresa innovadora debe resolver esa aparente contradicción: orden, pero con innovación.

Eso significa un orden sin órdenes.
Sí, y requiere gran inteligencia colectiva.

¿Competir y cooperar al tiempo?
Es lo que hacen en los grandes equipos.

Eso intentamos aquí en 'La Contra'.
Pues yo tras once años en el 'Financial Times'' me di cuenta de que había dejado de hacerlo. Cada vez cobraba más, con mejor despacho y un cargo que sonaba más importante, pero había aparcado mis tres principios.

¿Ahora los cumple?
Sí. La esencia es que si dejas de aprender en tu trabajo, ningún sueldo lo  compensa.

¿Cómo puedes aprender más?
Creando nuevas relaciones: si siempre estás con la misma gente haciendo lo mismo, no estás aprendiendo: conozca gente. El mero conocimiento personal ya enriquece.

¿Y eso supone más retribución?
Si creas relaciones y aprendes, el dinero vendrá después, y si no aprendes y te aburres, al final dejarás de producir valor para la cadena y acabarás perdiendo sueldo.

¿Y a usted le fue bien?
Hice muchas cosas nuevas: televisión, asesorías de empresas y de gobiernos y me entusiasmé con la educación. Y aprendí que necesito un equipo: hoy ya no hay personas geniales, sino equipos –y redes– geniales.

¿De qué se siente más orgulloso?
De haber acuñado el concepto emprendedor social... Hoy es universal.

http://www.lavanguardia.es/lacontra/20110118/54102992525/en-un-laboratorio-a-veces-lo-mas-importante-es-la-cafeteria.html
otros enlaces

España, a la cola en Europa en actividad y clima emprendedor

Madrid. (EFE).- España ocupa los últimos puestos entre los países de la UE de los 25 en los índice de actividad y clima emprendedor, según una clasificación de la Comisión Europea recogida en un informe elaborado por el Círculo de Empresarios.

El estudio 'El espíritu emprendedor: elemento esencial para afrontar la crisis económica española' añade que España se encuentra en el puesto 25 en cuanto al índice de actividad emprendedora y en el 21 sobre el clima emprendedor.

El informe recomienda a España para combatir la erosión "continuada de la competitividad", poner en marcha medidas que estén orientadas a crear un modelo competitivo más flexible y coherente con el nivel de desarrollo de la economía española.

Así, el Círculo de Empresarios propone que, dentro del marco institucional, se implanten mayores incentivos fiscales, que el sector público cumpla los compromisos de pagos dentro de los plazos marcados o disponer de una regulación específica para la creación de empresas, pero con menos burocracia.

Añade que otras de las medidas que ayudarían a mejorar la actividad emprendedora sería un mejor sistema judicial, con procedimientos más simples y rápidos en situaciones complicadas para las empresas.

Explica que también sería conveniente flexibilizar el sistema de negociación colectiva, introducir programas que animen a los desempleados a desarrollar sus propias ideas, o mejorar la información sobre financiación para los emprendedores.

Con el fin de promocionar el espíritu emprendedor, el estudio del Círculo de Empresarios propone que el marco educativo se asiente sobre valores fundamentales para el desarrollo personal, social y económico y fomente cualidades personales como la creatividad, la iniciativa o la responsabilidad. Añade que las causas que hacen que la actividad y el clima emprendedor se vean mermados, son la rigidez del mercado laboral, el escaso desarrollo de los mercados financieros, concretamente los del capital riesgo, y el elevado nivel de aversión al riesgo, así como el miedo al fracaso, entre otras.

Por último, indica que en las últimas tres décadas se han producido cambios significativos respecto al emprendedor medio, ya que actualmente es empresario con asalariados a cargo o directivo.

Además, es más habitual que el emprendedor sea mujer, mantenga su movilidad geográfica o sea extranjero. Concretamente, explica que en la actualidad más del seis por ciento de los emprendedores son inmigrantes, una cifra que supone un gran incremento si se compara con 1992, cuando era del 0,6 por ciento
http://www.lavanguardia.es/vida/20090122/53623991245/espana-a-la-cola-en-europa-en-actividad-y-clima-emprendedor.html

martes, 11 de enero de 2011

El talento es el conocimiento al servicio de una vida lograda-Marina LAcontra

La alegría de educar
Llevo muchos años siguiendo y admirando a este filósofo que tiene la virtud de hacer fácil lo difícil, y su mayor herramienta, además del rigor y la curiosidad bien nutrida, es su sentido común. Consciente de que para educar a un niño hace falta la tribu entera, Marina se ha embarcado en un proyecto apasionante: la Universidad de Padres, una puesta en común y un curso de once meses por internet, un acompañamiento a los padres de un grupo interdisciplinar de pedagogos y psicólogos, y una colección de libros para padres y docentes, manuales de navegación prácticos y optimistas: ¿(...) educar debe ser una actividad alegre¿. El primero de ellos es La educación del talento (Ariel).

Qué es el talento?

El talento es la inteligencia triunfante.

¿Hay inteligencias que fracasan?
Bobby Fischer, talentoso en el ajedrez, fracasaba en cuanto se separaba medio metro de un tablero.

Hay múltiples talentos...
Sí, pero hay un tipo de inteligencia situada en un nivel superior: la  inteligencia práctica, la guía de nuestra vida.

Entiendo.
La inteligencia triunfante consiste en que una persona tenga ideas  adecuadas al momento, soluciones a los problemas, una manera adecuada de comunicarse con los demás, que sepa utilizar sabiamente sus recursos, y que tenga buenos sentimientos.

Es mucho pedir.
No se trata de que los niños aprendan muchas cosas, sino de que con lo que han aprendido se les ocurran buenas cosas; no se trata de meterles ideas, sino de que seamos capaces de organizar su capacidad de producción de ocurrencias de modo que sean buenas.

¿Por ejemplo?
Ciertas creencias básicas que el niño aprende van a ser determinantes en su vida. Por ejemplo: hay niños que creen que la inteligencia es algo con lo que se nace; otros, que es algo que se adquiere, y eso produce formas muy diferentes de aprendizaje.

... Y de afrontar la vida.
Sí, será un pesimista o un optimista. El conocimiento tiene que estar al  servicio de la vida. No educamos para tener buenos resultados escolares, sino buenos resultados vitales fuera de la escuela.

... Lo olvidamos demasiado a menudo.
Deberíamos invertir menos tiempo en clasificar a los niños y ayudarles más a identificar y cultivar sus habilidades y sus dones naturales, porque el talento se educa.

¿Cómo?
Hay seis recursos fundamentales que deben fomentarse a través de todo el proceso educativo. Uno: una idea del mundo veraz, rica, amplia y llena de posibilidades.

Dos.
Un pensamiento fluido, riguroso, creativo, capaz de resolver problemas.

Tres.
Un tono vital activo, seguro de sí mismo, optimista y resistente.

Cuatro.
El aprendizaje de la libertad: entender la responsabilidad personal, construir la voluntad, formar la conciencia moral y entender las virtudes de la acción.

Cinco.
El aprendizaje del lenguaje es fundamental, no sólo para comunicarse con los demás, sino sobre todo para hablar con uno mismo. Los niños impulsivos no tienen una mediación lingüística entre el deseo y el acto, han de aprender a darse ordenes a sí mismos, porque si ese mecanismo no se forma, los niños no tienen control interno de sus actos.

Seis.
La sociabilidad. La educación del talento pasa por la educación intelectual, la educación afectiva y por desarrollar los sistemas de dirección de la propia conducta y dar criterios claros de lo bueno y lo malo.

¿Y cuáles son las herramientas?
Los tres grandes recursos educativos de los padres son la ternura, la  exigencia y la comunicación. El premio es el gran recurso para suscitar conducta, y el mayor premio es sentirse importante.

Hábleme del castigo.
Hay que saber que únicamente sirve para evitar conductas, pero no para promoverlas. Los niños quieren jugar y quieren crecer, sentirse capaces de hacer cosas, y ese es el gran dinamismo de los seres humanos.

¿Hay que decirles “tú puedes”?
Tanto padres como escuelas deben proporcionarle su momento de éxito, una tarea en la que, con sus limitaciones, se sienta triunfador. La motivación es la suma de deseo, expectativas y facilitadores (hábitos, esperanza de conseguirlo, confianza, destreza).

Dad al niño el deseo de aprender y cualquier método será bueno (Rousseau).
Hay que enseñar al niño a hacer proyectos porque unifican la atención y producen un enganche muy fácil con las motivaciones. Canadá es el país más avanzado en educación y están introduciendo la educación por proyectos desde la primaria. Hay que educar la voluntad.

Nadie nace con ella.
Los niños deben aprender a soportar el esfuerzo y comprender que tomar decisiones es una cosa molesta, hay personas que llegan a adultos con esa carencia.

¿Cómo ayudarles a ser felices?
Fomentando en ellos una actitud activa. Cualquier problema que pueda  resolver un niño no se lo debemos resolver nosotros. Debemos ayudarles a desarrollar una seguridad básica y un optimismo básico. Y fomentar la valentía, es decir, no dejar de hacer una cosa por la dificultad que entraña; la pereza y la mentira son actitudes cobardes.

¿Cómo podemos ayudarles a manejar sus sentimientos?
El niño debe saber nombrar los sentimientos que le asaltan, saber que lo que siente es miedo, rabia o angustia. Nombrarlos es poder manejarlos; por tanto, hay que favorecer que el niño hable de los sentimientos, sobre todo de los contradictorios, pero teniendo claro que ese no es momento de educar (adoctrinar o interrogar), sino de escuchar.

lunes, 10 de enero de 2011

La información podría ser uno de los constituyentes básicos de la materia

Un nuevo libro escrito por científicos, filósofos y teólogos, sugiere que la información se encontraría en las células, las partículas subatómicas o el ADN


Se cree que la masa y la energía son los constituyentes básicos de la naturaleza. Sin embargo, en los últimos años, el papel de la “información” como constituyente del mundo ha ido cobrando un interés cada vez mayor para la física. En un libro reciente de artículos escritos por científicos, filósofos y teólogos, y recopilados por Paul Davies y Niels Henrik Gregersen, se analiza la posibilidad de que la información sea un elemento constitutivo de la realidad material. Esta cuestión surge a raíz de los hallazgos del siglo XX en física y biología, que sugieren que la información se encontraría en lugares tan dispares como las células, las partículas subatómicas o el ADN. Por Yaiza Martínez.



La información podría ser uno de los constituyentes básicos de la materia
Se cree que la masa y la energía son los constituyentes básicos de la naturaleza. Sin embargo, en los últimos años, el papel de la “información” como constituyente del mundo ha ido cobrando un interés cada vez mayor para la física.

En un intento de analizar la función de la información en la naturaleza, el famoso físico y escritor británico Paul Davies, en colaboración con el profesor de teología sistemática de la Universidad de Copenhague, Niels Henrik Gregersen, ha publicado recientemente un libro en el que se recopilan artículos sobre el tema, escritos por científicos de diversas disciplinas, así como por teólogos y filósofos.

Fin del Mito de la Materia

En la introducción a la obra, titulada “Information and the Nature of Reality: From Physics to Metaphysics” (La información y la naturaleza de la realidad: de la física a la metafísica), se explica que las nociones heredadas sobre el mundo material no pueden explicar los hallazgos realizados, a lo largo del siglo XX, por la física y la biología.

La idea, mantenida durante siglos, de que la materia está formada por partículas sólidas, con masa, impenetrables y móviles, así como las leyes que suponían que se podía predecir cualquier hecho (materialismo clásico y determinismo), se han visto sacudidas por las realidades mostradas por discplinas como la termodinámica y la física cuántica o por el estudio de las estructuras disipativas o del caos, entre otros.

¿Qué ha pasado, entonces, con la noción tradicional acerca de la materia y del mundo material? ¿Dónde queda ahora lo que los científicos denominan el “Mito de la Materia”?

Para tratar de responder a estas preguntas, Davies se cuestiona en el presente libro qué sucedería si comenzáramos a no asumir que las relaciones matemáticas de las llamadas “leyes de la naturaleza” son el nivel descriptivo más básico de la realidad material, y qué pasaría si pasáramos a darle a la “información” el valor de fundamento, a partir del cual la realidad física se construye.

El físico propone el siguiente esquema de explicación de la realidad material: información → leyes de la física → materia, que sería inverso al tradicional modo de explicación del mundo. Davies realiza, por tanto, un análisis de la posibilidad de que la información sea en sí misma una entidad que subyace a las cosas materiales.

El efecto de la conciencia en la realidad cuántica

Este planteamiento de Davies encuentra respaldo en una de las interpretaciones derivadas del estudio de la física cuántica. Aunque el hecho de que el cerebro sea capaz de generar nuestra conciencia aún es un misterio científico por resolver, existe una escuela de pensamiento bien establecida que sostiene que dicha conciencia podría tener alguna relación con la mecánica cuántica.

Según se explica en el presente libro, ciertamente, el papel del observador en la mecánica cuántica resulta muy distinto al papel del observador en la mecánica clásica: tal y como explicamos anteriormente en Tendencias21, a principios del siglo XX, los físicos descubrieron que, aunque en nuestra vida cotidiana las cosas parecen existir sin que pongamos nada de nuestra parte, es decir, independientemente del observador, en el nivel cuántico de la materia no ocurre lo mismo, ya que las observaciones científicas condicionan lo que se está observando.

A raíz de esta constatación y dado que, según se cree, la mecánica cuántica realmente proporciona la descripción más fundamental de la naturaleza, en algún nivel dicha mecánica debería incoporar cierta cantidad de conciencia y otras propiedades mentales clave (como la emergencia de la semántica o la impronta del libre albedrío), sugieren los científicos.

Paul Davies. Fuente: ASU.
Paul Davies. Fuente: ASU.
El especialista en física de partículas de la Universidad de California en Berkeley, Henry Stapp, que lleva muchos años tratando de entender el papel de la mente y de su observador en el contexto cuántico, afirma en “Information and the Nature of Reality” que, por tanto, la conciencia debe ser tomada seriamente y no como un mero epifenómeno o fenómeno secundario de la materia, y que debería situarse dentro de la descripción cuántica de la naturaleza. Según Stapp, la mente y la información que ésta procesa son partes integrales del mundo.

Capacidad de sentido en la biología

Más allá de la física cuántica, la biología ha resultado esencial para nuestra comprensión del papel de la información en la naturaleza, escriben los autores del libro.

En el capítulo siete de éste, en un artículo escrito por el genetista e investigador de biología evolutiva, John Maynard Smith, se argumenta que las ciencias biológicas deberían ser vistas como información en la naturaleza, dado que la propia estructura secuencial del ADN está causalmente relacionada, de manera sistemática, con la producción de proteínas.

En general, en el siglo XIX, los organismos vivos eran vistos como una suerte de materia mágica imbuida de fuerza vital. Hoy día, incluso la célula es tratada como un superordenador, un procesador de información y un sitema de replicación de una fidelidad extraordinaria, señalan los científicos.

En los capítulos ocho y nueve del libro, el antropólogo y biólogo Terrence Deacon y el profesor de filosofía natural de la Universidad Friedrich de Alemania, Bernd-Olaf Küppers, por su parte, añaden dos perspectivas naturalistas más sobre los niveles cruciales de información que emergen de la termodinámica y de los procesos evolutivos: ambos investigadores argumentan que la información biológica no es sólo instructiva sino también “significativa”, y que tiene capacidad de referencia y sentido en cada contexto de la naturaleza.

Teoría incompleta pero importante

En la introducción a “Information and the Nature of Reality: From Physics to Metaphysics” se reconoce que la teoría de la información es aún incompleta. Esta carencia se ejemplifica claramente a lo largo del libro, en los diferentes sentidos que le dan sus autores al término “información”.

Pero los científicos insisten en la importancia de tener en consideración la información: a nivel humano es fundamental, pero también a nivel cuántico, en el que, por ejemplo, una función de onda no deja de ser una “encapsulación de *todo lo que es conocido* sobre el sistema cuántico”. Cuando se realiza una observación y ese conocimiento encapsulado cambia, también lo hace la función de onda y, con ello, se produce una evolución cuántica del sistema.

Además, las estructuras informativas juegan un papel causal innegable en la materia, por ejemplo en el fenómeno físico de la resonancia o en los sistemas biológicos, en forma de secuencias de ADN. ¿Qué es un gen, si no un “conjunto de instrucciones codificadas” por un sistema molecular cuyo fin es llevar a cabo una tarea?, escriben los autores del libro.

En sus capítulos finales, “Information and the Nature of Reality: From Physics to Metaphysics” se adentra en las posibles consecuencias teológicas y filosóficas de que la información sea un elemento constituyente de la realidad material: ¿sería Dios una fuente de información para un mundo que se auto-despliega?, se pregunta el teólogo y filósofo británico Keith Ward.

¿Nueva metáfora?

Cabría preguntarse si no será este modelo explicativo del mundo más que una metáfora derivada de la tecnología que manejamos en la actualidad, especialmente la de la computación cuántica (“naturaleza computacional”).

Ya sucedió antes: en la antigüa Grecia la expansión del uso de instrumentos musicales favoreció la idea del mundo como manifestación de relaciones geométricas y de armonía musical; en el siglo XVII, los mecanismos de relojería sirvieron para describir un universo determinista; y en el siglo XIX, la máquina de vapor consiguió que se creyera que el universo era un gigantesco motor de calor generador de entropía. ¿Hacia dónde nos llevaría esta nueva metáfora?

martes, 4 de enero de 2011

Cardumenes de peces y crisis económicas (Okinomia-rankia)


Como le pasa a mucha otra gente, los “documentales de la 2” sobre bichos que ponen en televisión en las sobremesas suelen ser un método casi infalible para sumirme en el delicioso sopor de la siesta. Y si digo “casi” es porque hay un tipo que tiene sobre mí el efecto contrario, de modo que en que en vez de amodorrarme me despejan. Se trata de aquellos reportajes en que aparecen bandadas de pájaros o cardúmenes de peces moviéndose majestuosamente al unísono, ejecutando sin que sus cientos o miles de sus miembros cometan error alguno, las más increíbles coreografías no habiendo director ni música ni guión alguno. Tal nivel de sincronización entre tantísimos “individuos” me ha llamado siempre poderosamente la atención, pues me resulta sorprendente, mágico, irreal.
Nada hay en principio semejante a escala humana. Quienes hayan hecho la mili recordarán las tediosas horas de instrucción en que, apoyados por unas músicas que marcaban machaconamente el ritmo del paso los reclutas encuadrados en agrupaciones perfectamente simétricas desfilaban y ejecutaban unas elementales coreografías siguiendo las muy elementales órdenes (“de frente”, “media vuelta”, “giro a la izquierda”,”a la derecha”,...) que les gritaban sus superiores. Y, aún así, ocurría que siempre, siempre, llegado el momento del desfile, había errores, había problemas de sincronización que obligaban a a aquellos que se equivocaban a cambiar el paso dando un pequeño saltito sobre la misma pierna para acomodar su paso al de los demás. Nada que ver, obviamente con la sincronización magnífica de un cardumen de miles de sardinas que sin música, órdenes, ni encuadramiento simétrico que facilite los movimientos y ajustes, se mueve al unísono cambiando a la velocidad del relámpago la dirección, velocidad y apariencia del entero conjunto. Y no digamos lo que acontece cuando llega un predador al banco de peces o a la bandada de estorninos. Entonces, a la velocidad del rayo se produce una dispersión ordenada en la que los miles de ejemplares no se obstaculizan en su huida los unos a los otros, para luego, pasado el peligro, reconstruir casi rápida casi instantáneamente el cardumen. Y aquí, la diferencia con lo que acontecía en los campos de batalla del Antiguo Régimen en donde la estrategia todavía imponía la batalla en formación, es abismal. ¡Cuán difícil, por no decir imposible resultaba a los mandos mantener el orden en las filas ni aún amenazando con la muerte a los que lo rompiesen! Y si llegaba la orden de retirada, el “sálvese quien pueda” se traducía en total desconcierto, en masacre segura. Las dificultades de un comportamiento sincronizado para los humanos son proverbiales, como lamentablemente lo muestran los repetidos desastres que acontecen cuando en discotecas, estadios o teatros mueren más personas aplastadas por otras al tratar de huir que por el incendio o el desastre que originó el pánico y la huida descoordinada. En suma que se diría que sin seguir una coreografía, sin repetir unos ensayados pasos de baile o marcha, los humanos no podemos comportarnos sincronizadamente1.
La razón de esos comportamientos sincronizados, su porqué, en el reino animal están claras. La selección natural las ha sacado a la luz como medio de dispersión de riesgos frente a la amenaza de los depredadores y como medio de avistamiento de depredadores: mucho ojos ven más que dos. Una sardina cualquiera tiene más probabilidades de sobrevivir dentro de un cardumen que fuera de él. Pero lo que es más complicado es explicar el cómo se produce ese comportamiento grupal tan altamente sincronizado. Me voy a remitir aquí a un magnífico vídeo2 del matemático experto en redes Steve Strogatz en http://www.ted.com/talks/lang/spa/steven_strogatz_on_sync.html donde se explica cómo se han elaborado modelos de ordenador de este comportamiento grupal extraordinariamente sincronizado mediante el supuesto de que los “individuos” que forman parte del cardumen o de la bandada siguen tres reglas extremadamente sencillas: 1ª) (consciencia/conocimiento local) cada individuo se preocupa solamente por el comportamiento del muy pequeño grupo formado por los que le rodean espacialmente, 2º) (alineación/imitación) todos los individuos manifiestan una tendencia a alinearse, y 3º) (agrupación) todos los individuos se atraen los unos a los otros pero guardan un distancia entre ellos que es mayor, por ejemplo, entre los pájaros de una bandada (tres o cuatro cuerpos de distancia) que entre los miembros de un cardumen de peces (uno o a lo sumo dos cuerpos de distancia). Pues bien, con estas tres reglas un ordenador puede construir un cardumen sincronizado virtual que imita perfectamente el comportamiento de un cardumen real. Y lo que me parece más sorprendente es lo que sucede cuando ataca un depredador, Strogatz dice que los miembros del cardumen se dispersan al azar, cada uno siguiendo su propio instinto de supervivencia. No estoy de acuerdo, cada individuo huye pero lo sigue haciendo coordinadamente, sincronizadamente, por lo que no hay azar (si lo hubiera algunos chocarían con los otros o se dirigirían directamente hacia las fauces o las garras del depredador).
Pero, ¿a qué viene todo esto en un blog de Economía como este? Pues, en principio, a nada ya que en nada se parece el comportamiento en grupo de los peces o los pájaros al de los grupos de agentes económicos que pululan en las páginas de los modelos económicos. Sí, resulta obvio que cuando el precio de un bien sube, la cantidad que del mismo demanda el conjunto de los consumidores decrece (por lo general). O sea, que todos al unísono disminuyen sus compras. Pero, obsérvese que ese comportamiento agregado o grupal es el resultado de la suma de comportamientos individuales en los que cada comprador responde a la variación del precio aisladamente, siguiendo sus propias preferencias y dadas sus propias restricciones, es decir, que cada uno de los demandantes al responder a la subida del precio lo hace “pasando” de lo que hacen los demás, al margen de lo que hagan los demás, no fijándose en las respuestas de los demás, sólo que uno por uno todos racionalmente responden de la misma manera: disminuyendo sus compras. Y esta forma de comportarse es precisamente la opuesta a lo que, por ejemplo, hacen los peces que nadan juntos en un cardumen, pues cada uno de los peces del cardumen responde sólo y exclusivamente a lo que hacen los demás que tiene cerca, imitando el comportamiento de los que lo rodean.
Obviamente, hay situaciones en que las que el comportamiento o resultado agregado influye en el comportamiento individual. Y los economistas siempre han sido conscientes de ellas. Se trata de las situaciones que ya hace muchos años, Harvey Leibenstein agrupó bajo dos grandes tipos: aquellas en que se daba lo que llamó “efecto locomotora” (bandwagon effect) modenamente rebautizado como externalidad de red, efecto que se produce cuando la utilidad de un bien depende positivamente para cada usuario del nivel de su uso por los demás de modo que su uso y su demanda por parte de cada individuo crece conforme más gente lo demanda (por ejemplo, el correo electrónico, el transporte por ferrocarril, el uso de la red telefónica o la demanda que percibe un restaurante son ejemplos típicos de esas externalidades de red); y las situaciones en que se da su opuesto, el que denominó como “efecto snob”, que se observa cuando la utilidad de un bien para cada usuario depende negativamente de su nivel de uso por parte de los demás, los bienes snob son bienes que un individuo usa cuando trata de distinguirse del resto, de modo que cuando su uso se generaliza, su utilidad cae.
Pero, si se piensa un momento, resulta evidente que en los casos en que hay externalidades de red, en presencia de efectos locomotora, aunque el comportamiento grupal se parezca a un comportamiento sincronizado, no hay una auténtica sincronía. Cuando la gente acude al mismo barrio de copas porque a ese barrio es adónde va mucha gente, no hay sincronía, sino que es el resultado agregado de decisiones aislada de cada individuo cada una de las cuales responde al hecho de que la utilidad de tomarse una copa es, para cada individuo y por una diversidad de razones, mayor donde hay más gente.
Si de la Microeconomía pasamos a la Macroeconomía, nos encontramos con lo mismo. O sea, que tampoco hay comportamientos agregados sincronizados. En los enfoques macroeconómicos más recientes y sedicentemente científicos (por presumir de tener una fundamentación microeconómica), los modelos llamdaos de la Nueva Economía Clásica, o del Ciclo Real o (más modernamente) modelos DSGE (Dynamic Stochastic General Equilibrium), se observan ¡cómo no! comportamientos agregados por parte de los agentes en la misma dirección, pero no hay en ellos la menor sincronización, pues -alucinantemente para quienes no han pasado por una facultad de Economía- son modelizaciones de la realidad económica en que se supone que todos los agentes son racionales completamente y tienen la misma función objetivo, o sea que realmente son idénticos los unos a los otros, de modo que hablar de comportamiento agregado es realmente un abuso del lenguaje pues en esos modelos el grupo se comporta como un sólo individuo porque no hay diferencias interindividuales. No hay en estos modelos problemas de coordinación macroeconómica porque realmente no hay agentes diferentes que se tengan que coordinar. Los agentes en ellos, todos los agentes, responden racionalmente a las alteraciones exógenas o imprevistas que a todos acontecen, siendo racionales y compartiendo funciones objetivo a maximizar no es nada extraño que todos respondan de igual manera. En el fondo, en estos modelos no hay “crisis” si por crisis quiere denominarse algo distinto a una adaptación activa y racional ante un shock.
Veamos qué sucede en los modelos de corte keynesiano. Aquí las cosas son un poco distintas. En los modelos keynesianos clásicos por no haber no hay (al menos en primer plano) “individuos” que tomen decisiones sino sólo “funciones” agregadas que recogen el comportamiento del conjunto de los agentes a partir de unos supuesto ad hoc: la función de consumo que recoge el comportamiento de la miríada de consumidores que están en un segundo plano, la función de inversión que recoge el comportamiento de las empresas, la función de exportaciones que recoge el comportamiento de los extranjeros y la función que recoge el comportamiento neto del sector público. Obsérvese que para que se produzca una recesión, una crisis económica, es necesario que se produzca una caída en los componentes autónomos de la demanda efectiva (una disminución del consumo autónomo o de la inversión autónoma o del gasto público autónomo o del componente autónomo de las exportaciones), y dada la estabilidad de la función de consumo y del sector público, el peso fundamental a la hora de explicar el comportamiento cíclico de una economía recae en el inestable comportamiento de la inversión agregada. Una caída autónoma en la inversión genera mediante el juego del multiplicador una recesión económica. Cada empresa para tratar de reducir costes dada la reducción en sus ventas despide trabajadores lo que deprime la demanda de bienes de consumo y las expectativas empresariales, lo que deteriora aún más su posición económica,. Cada unidad doméstica al tratar de incrementar su ahorro para hacer frente a la depresión disminuye su demanda de bienes de consumo lo que deprime la demanda agregada, la producción y la renta lo que dificulta el ahorro. Ahora bien, la pregunta clave es la de que cómo o por qué se puede producir, por ejemplo, una disminución de la inversión autónoma agregada que cause una recesión. Pues porque el conjunto de los empresarios disminuye de modo más o menos sincronizado sus demandas de bienes de capital y de trabajo. Y ¿por qué se comportan así? Pues realmente no se sabe porqué. Keynes habló vagamente de unos “animal spirits” que andan fantasmagóricamente por debajo de las decisiones de inversiónafectando a las expectativas empresariales, pero poco más.
Dicho con otras palabras. En los modelos keynesianos, cada agente se adapta al mercado pasivamente de modo que, si por las razones que sea, se produce una crisis, ésta luego se desenvuelve progresivamente conforme los agentes responden a las caídas en sus ventas e ingresos, disminuyendo sus demandas, dando origen a una caída adicional de las ventas e ingresos, y así sucesivamente. Tampoco hay aquí comportamiento sincronizado como el que se observa en un cardumen de peces (salvo en el momento inicial: aquel en que se produce la caída inicial en los componentes autónomos de la demanda agregada), pues cada agente no se comporta imitando el comportamiento de los demás sino que responde a la caída en la demanda de lo que vende, en su cartera de pedidos o en la demanda de sus servicios laborales.
Pero aunque los seres humanos no se comporten agrupadamente siempre como un cardumen de peces, sin duda que en muchas ocasiones sí que se le parecen. El refranero popular abunda en consejos de comportamiento que, sin la menor duda, son los que podrían oírse dentro de un cardumen de peces: desde el “¿Dónde va Vicente? Donde va la gente” hasta el “Donde fueres, haz lo que vieres” o el de “Si las barbas de tu vecino vieras pelar, pon las tuyas a remojar”, son recetas de comportamiento que satisfacen los tres requisitos del comportamiento sincronizado. Son consejas a seguirse cuando los individuos se enfrentan a entornos inciertos o desconocidos donde la forma de proceder adecuada no esdtá clara.
Y, claro está, es evidente que en los entornos económicos abundan situaciones donde los agentes disponen de escasa información a la hora de tomar decisiones o son incapaces de procesarla adecuadamente de modo que, a la hora de decidir qué hacer, miran en torno suyo y siguen la pauta de observar lo que hacen los demás como regla de actuación. Por ejemplo, no cabe duda de que en los mercados bursátiles hay situaciones en que, fuera de algunos pocos inversores expertos e informados, hay una gran mayoría de participantes que se comportan siguiendo a los demás. Y en tal caso, casi con certeza la volatilidad de los mercados se acentúa. Y más aún, no es por ello nada extraño la repetición de burbujas especulativas que aparecen siempre que un periodo de alza en lo mercados bursátiles atrae a “inversores” poco duchos en Bolsa deseosos de beneficiarse de las ganancias tan fáciles que los que ya están “dentro” están disfrutando.
Jon Danielsson y Hyun Song Shin han llamado a esta situación de volatilidad creciente en los mercados financieros debida al comportamiento en que cada agente responde a los comportamientos de lo demás sincronizadamente “riesgo endógeno” (www.nuff.ox.ac.uk/users/Shin/PDF/risk1.pdf) y han utilizado para dar una imagen de esa volatilidad inducida el caso del London Millenium Bridge, la pasarela peatonal diseñada por el equipo de arquitectura de Norman Foster para cruzar el Támesis enfrente de St. Paul, y que sorprende por ser tan liviana, grácil, casi etérea El caso es que a la hora de diseñarla, se tuvo obviamente en consideración su resistencia y su flexibilidad para resistir los embates del viento y los elementos. Pero lo que no se tuvo en cuenta fue los problemas que ocurrirían si se diese una sincronización en el paso de las personas que la atravesasen. A fin de cuentas, ¿cuál era la probabilidad de que todas las personas que la cruzasen en un momento dado marcasen de motu propio el paso como si estuviesen en un desfile? Pues a menos que se pusiesen de acuerdo, uno tendería a decir que casi nula, ¿no?. Pues no, todo lo contrario, la probabilidad de ese comportamiento sincronizado era en muchas circunstancias casi la unidad. Tal cosa sucedería siempre que por cualquier motivo, un golpe de aire por ejemplo, la pasarela basculaba arenque sólo fuese ligerísimamente hacia un lado, pues ello desencadenaba un conjunto de reacciones que acababa convirtiendo la pasarela en un auténtico vayvén de feria. Simplemente sucedía que si la pasarela se iba ligeramente hacia la izquierda por ejemplo, toda la gente que estuviese en ella para compensar esa mínima desviación respecto al equilibrio, se movía, se desplazaba, daba un paso o cargaba el paso en esa misma dirección, lo que amplificaba la magnitud de la desviación inicial. El sistema estaba diseñado para volver al equilibrio, o sea que la pasarela se desplazaba luego hacia la derecha, pero ahora la amplitud era mayor, lo que llevaba a los transeúntes a ajustarse moviéndose todos ahora hacia la derecha con lo que la desviación cobraba nuevo impulso, volviendo a incrementar la magnitud de la oscilación correctora a la izquierda, y así sucesivamente hasta que, al final, todo el mundo se movía sincronizadamente de un lado a otro como si estuviesen en la cubierta de un pequeño barco en mitad de una tempestad, amenazando zozozobra, con el consiguiente miedo y malestar físico que llevó a la clausura de la pasarela y su posterior anclaje para evitar esas mínimas oscilaciones iniciales que se amplificaban de modo tan sorprendente. No es esta una mala imagen para dar cuenta de lo que sucede demasiado frecuentemente en los mercados financieros.
Los economistas se han aproximado a este comportamiento sincronizado de los agentes bajo la denominación de “cascadas informacionales o informativas”. Se dice que estamos en presencia de una cascada informacional cuando a la hora de tomar una decisión de tipo binario (elegir entre dos alternativas opuestas: si invertir o no en un título) los individuos, debido a su propia información imperfecta o a su incapacidad de procesarla eficientemente, actúan tomando en consideración la información que le suministran las acciones de sus predecesores por encima de su propia información. Es algo totalmente cotidiano. Pensemos, por ejemplo, cómo nos solemos comportar a la hora de elegir un restaurante o un plato del menú. Es de lo más frecuente que si estamos indecisos por no tener información suficiente (respecto a si el restaurante es bueno o respecto a si un plato está bien cocinado), hagamos lo mismo qiue otros. Así que entramos en un restaurante concreto porque ya hay una mesa ocupada en tanto que en el de al lado no hay nadie, con lo que ya hay dos mesas, lo cual hace que otros potenciales clientes se decanten por este mismo restaurante. En tales situaciones unos pocos individuos que actúan con antelación acaban teniendo un efecto desproporcionadamente grande sobre las decisiones agregadas, de modo que pequeñas diferencias en las condiciones, circunstancias o decisiones iniciales se amplifican en cascada acabando creando grandes diferencias de magnitud. Al igual que todo el banco acaba imitando el comportamiento que empezaron los pocos peces que se encuentran en los límites del cardumen, el entero conjunto de decisores acaba siguiendo el comportamiento que iniciaron unos pocos.
Y, a nivel macroeconómico, algo semejante puede suceder. Fuera de aquellos -sencillos- casos en que una crisis económica es fruto de un shock de oferta o de demanda, en que, como indica su propio nombre, la economía ha sufrido un auténtico choque negativo que afecta simultáneamente a todos los agentes (por ejemplo, una subida de los precios del petróleo, o una contracción brutal de la base monetaria que origina una subida de los tipos de interés, o una caída en los componentes autónomos de la demanda agregada al estilo keynesiano), la mayoría de las recesiones económicas no son “choques” sino que se desenvuelven en el tiempo, van afectando a los agentes paulatinamente, cronológicamente. Empiezan afectando a un sector concreto (el sector financiero, el sector inmobiliario,...) y se van contagiando al resto. Pero, la cuestión es la de que cómo puede suceder esto. ¿Cómo una situación negativa que afecta a un sector o sector concreto de la economía puede, como una epidemia, contagiar al resto y acabar dando lugar a una recesión generalizada? Pues mediante algo semejante a una cascada informativa, a un comportamiento sincronizado por parte de los agentes económicos cuya información es imperfecta o su racionalidad no es completa, como presumen los modelos macroeconómicos al uso.
Me viene ahora a la cabeza algo que creo que no sólo yo, sino otros muchos, hemos oído a lo largo de los años 2008-2010. A lo largo de esos años yo he escuchado a mucha gente (aunque cada vez a menos, eso sí) decir cosas como “yo no noto todavía la crisis” o “yo no veo que haya tanta crisis como se dice”. Pero, estaba claro que haberla, la había como todos los indicadores de coyuntura del INE mostraban a las claras, y como ese tipo de comentarios señalaban (pues cuando uno dice que no nota la crisis e o no la ve está afirmando implícitamente que sí que la hay aunque no la sienta o no la vea). Pues bien, cada vez que una persona se expresaba en estos términos estaba señalando cómo en sus decisiones económicas se enfrentaban dos fuentes de información opuestas: por un lado, su información de fuente privada, la que le dice que no hay crisis, que le llevaría a comportarse “como antes”, sin tomar medidas precautorias. Pero, a la vez, habría otra fuente de información, pública, que sería el comportamiento de los demás (las cifras del desempleo, el comportamiento der sus vecinos, etc.) que le suministraría una información contraria: la de que sí que hay una crisis. Una cascada informativa acontece cuando los agentes que se encuentran sometidos a esas dos fuentes discrepantes de información optan por utilizar como guía de su comportamiento la fuente pública, y al alterar su comportamiento, al comportarse como si ellos también estuvieran en crisis, se convierten en vectores de contagio de la crisis económica a otros sectores. Un contagio de tipo diferente al que se produce vía el multiplicador keynesiano. No es que las empresas vayan demandando menos factores de producción porque sus carteras de pedidos han disminuido lo que lleva la crisis a otros sectores, es que las empresas demandan menos aunque sus carteras de pedidos sigan siendo elevadas pero se comportan como si ya estuviesen en crisis, y al así hacerlo la crearían. Dicho de otra manera, es como si las empresas en su comportamiento siguieran el refrán de las “barbas del vecino”, y al final, todas las barbas estarían afeitadas.
Está claro que, en principio, no parece que todos los agentes sean igualmente capaces de generara o provocar una cascada informacional. Malcolm Gladwell en su conocido libro Tipping Point ha hablado de la “ley de los pocos” que actuaría en las redes sociales independientes de la escala. Estas son redes en que hay unos pocos agentes que tienen un gran número de conexiones con otros o información relevante para un gran número, en tanto que la mayoría tienen muchas menos conexiones o información menos importante. Por ejemplo, la estructura de Internet es la de una red libre de escala, pues unos pocas páginas o sitios tienen muchas visitas y las demás muy pocas. Los agentes altamente conectados, los “influyentes”, ejercen un peso decisivo en si un determinado comportamiento se difunde a lo largo de una red.
Desde un punto de vista económico, parece claro que hay un sector como es el financiero que es influyente en este sentido en todas las economías de mercado en la medida que el sistema de crédito se convierte en el mecanismo de financiación habitual, seguido de cerca por otros como el inmobiliario o el transporte cuyo peso relativo dentro del PIB les lleva a tener un elevado número de conexiones con le resto de sectores económicos. Pero, a efectos de generar cascadas informativas, no hay que olvidar el sector de comunicación. Hace muchos años que Marshal Mcluhan señaló que los medios de comunicación modernos habían cambiado el sistema de relación interpersonal de forma que estaríamos crecientemente viviendo en lo que denominó muy gráficamente, la “aldea global”. Como en las viejas aldeas en que todo el mundo era consciente del devenir de sus escasos convecinos, ahora somos conscientes de lo mismo a escala global. Todos vivimos en una aldea de tamaño descomunal. Las distancias espaciales y temporales se habrían acortado prodigiosamente gracias a los medios de comunicación, de modo que todos simultáneamente conocemos el devenir económico de todo sector en cualquier lugar. Los medios de comunicación aumentan portentosamente el radio o rango de conocimiento o consciencia local necesario para el comportamiento sincronizado, lo cual hace a este más global. Las crisis que nos afectan a todos. También, y curiosamente, agentes como el INE pueden ser extraordinariamente relevantes a la hora de generar una cascada informativa. ¿Cómo sabían los agentes económicos del siglo XIX que había una crisis económica en otros sectores de otras regiones o países? ¿Es caso el INE responsable siquiera parcial de la profundidad de una crisis como la que asola hoy a la economía española?
(continuará)

NOTAS

1El papel inverso de la coreografía, su capacidad para crear y desarrollar vínculos de coordinación entre los hombres, ha sido puesto de manifiesto por el gran historiador William McNeill en una curiosa obra, Keeping Together in Time. Dance and drill in human history, en que estudia la hipótesis de que el movimiento rítmico coordinado ha sido una fuerza básica a la hora de mantener a los grupos unidos (vinculación a la que llama “muscular bonding”) y posibilitar el logro de actividades colectivas. La gente que se mueve junta al mismo ritmo tiende a crear lazos entre ella.
2 Está en ingles pero con subtítulos en español y es francamente sorprendente.
Engaño / Autoengaño
Este articulo del blog de F.Traver, sobre R. Trivers es interesante..

"Antropólogo y biólogo Trivers es seguramente uno de los nombres mas importantes de la neurociencia actual y la psicología evolutiva, sus estudios sobre el altruismo recíproco arrojaron luz para la comprensión evolutiva de una de las conductas mas incomprensibles de los organismos vivos a la luz del evolucionismo puro y duro: la ayuda mutua. Menos conocidos son sus estudios sobre el engaño y el autoengaño.
El engaño es una conducta que podemos encontrar en toda la escala animal y que sirve para obtener ventajas en la interacción con otros individuos usualmente de la misma especie pero tambien entre distintas especies y utiliza el amago de las verdaderas intenciones: no hay engaño sin ocultación, a este respecto ya escribí hace un tiempo un post sobre los engaños que ciertas especies efectuaban en relación con sus congéneres u otros a fin de resultar polinizadas o fecundadas, escapar de la rivalidad de los machos dominantes u obtener prebendas en la distribución de cargas.
La idea de Trivers es que el autoengaño evolucionó a partir del engaño: a fin de hacerlo más fiable en su propósito de engañar. Efectivamente los mentirosos con la repetición de sus mentiras corren el riesgo de ser descubiertos con lo que sus engaños resultarían cada vez mas ineficientes. Es por ello que la detección de mentirosos y la sofisticación de los engaños coevolucionaron.
...Pero los humanos gracias a la aparición del lenguaje hemos refinado mucho nuestros métodos de engaño, hasta tal punto que Guidano supone que no hay conciencia humana sin autoengaño, o dicho de otra forma, el autoengaño parece ser la prestación por defecto de nuestro cerebro: de lo que se trata es de construir un mundo que encaje con el modelo original, un modelo coherente o de alta relevancia en relación con el contexto, hacer encajar un mundo cambiante con el modelo previo que el cerebro ya ha construido. Nuestro cerebro no está pues destinado a encontrar la verdad sino a hacer congruente lo que se encuentra ahi afuera con el mapa que tiene de sí mismo adentro: el autoconcepto.
La mejor forma de mentir es que los demás no detecten nuestras mentiras- a través de esas pequeñas señales psicosomáticas que delatan una falsedad- y la mejor forma de hacerlo es llegar a creerse las propias mentiras. Esto es precisamente el autoengaño, una adaptación destinada a incorporar nuestras mentiras y hacerlas inconscientes o poco visibles a fin de aparentar ser fiables pues todo engaño está destinado a la autopromoción.
...Sin embargo el autoengaño tiene un coste muy alto desde el punto de vista de la prueba de la realidad: el autoengañado ha de fragmentar el mundo en aquellas parcelas en las que se autoengaña y aquellas otras donde aplica el principio de realidad a rajatabla.
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Cometarios posteriores:
-Los significados-simbolos-intenciones nos enjaulan
-Spinoza :
“no hay en el alma ninguna voluntad absoluta o libre, sino que el alma es determinada a querer esto o aquello por una causa, que también es determinada por otra, y ésta a su vez por otra, y así hasta el infinito” (proposición XLVIII de Ética)
“Tenemos grados de libertad para hacer lo que queramos, pero ninguna libertad para querer lo que queramos”.
Lo que significa que el libre albedrio se mueve entre dos horizontes:
1)la determinación que procede del contexto y que de alguna forma condiciona qué vamos a hacer
2) y la libertad del sujeto para moverse dentro de las coordenadas de ese mismo contexto.

Articulo resumido ver articulo completo en:
http://pacotraver.wordpress.com/2010/11/24/engano-y-autoengano/

lunes, 3 de enero de 2011

Del panóptico a la postmodernidad postpanóptica


De  “Vigilar y Castigar”: “El Panóptico”--- a -- “La Posmodernidad Postpanóptica”.de Zygmunt Bauman

Michel Foucault usó el diseño del panóptico de Jeremy Bentham como archimetáfora del poder moderno.
“El poder tiene que ser analizado como algo que no funciona sino en cadena. No está nunca localizado aquí o allá, no está nunca en manos de algunos. El poder funciona, se ejercita a través de una organización reticular. Y en sus redes circulan los individuos quienes están siempre en situaciones de sufrir o ejercitar ese poder, no son nunca el blanco inerte o consistente del poder ni son siempre los elementos de conexión El poder transita transversalmente, no está quieto en los individuos”. (Michel Foucault (1926/ 1984). “La Microfísica del Poder”.-
El panóptico era un sitio en forma de anillo en medio del cual había un patio con una torre en el centro.
Los tres aspectos del panoptismo -vigilancia, control y corrección- constituyen una dimensión fundamental y característica de las relaciones de poder que existen en nuestra sociedad
En la práctica, el poder se ha vuelto verdaderamente extraterritorial, y ya no está atado, ni siquiera detenido, por la resistencia del espacio (el advenimiento de los teléfonos celulares puede funcionar como el definitivo “golpe fatal” a la dependencia del espacio: ni siquiera es necesario acceder a una boca telefónica para poder dar una orden y controlar sus efectos. Ya no importa dónde pueda estar el que emite la orden –la distinción entre “cerca” y “lejos”, o entre lo civilizado y lo salvaje, ha sido prácticamente cancelada–). Este hecho confiere a los poseedores de poder una oportunidad sin precedentes: la de prescindir de los aspectos más irritantes de la técnica panóptica del poder. La etapa actual de la historia de la modernidad –sea lo que fuere por añadidura– es, sobre todo, pospanóptica. En el panóptico lo que importaba era que supuestamente las personas a cargo estaban siempre “allí”, cerca, en la torre de control. En las relaciones de poder pospanópticas, lo que importa es que la gente que maneja el poder del que depende el destino de los socios menos volátiles de la relación puede ponerse en cualquier momento fuera de alcance… y volverse absolutamente inaccesible.
II--Pospanóptica

El fin del panóptico augura el fin de la era del compromiso mutuo: entre supervisores y supervisados, trabajo y capital, líderes y seguidores, ejércitos en guerra. La principal técnica de poder es ahora la huida, el escurrimiento, la elisión, la capacidad de evitar, el rechazo concreto de cualquier confinamiento territorial y de sus engorrosos corolarios de construcción y mantenimiento de un orden, de la responsabilidad por sus consecuencias y de la necesidad de afrontar sus costos.
 
http://aquileana.wordpress.com/2010/10/20/zygmunt-bauman-modernidad-liquida-la-posmodernidad-pospanoptica/